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Criabiz Ventures

Venture Building · Capítulo 1 de 4

¿Quién es, exactamente, su cliente?

Cada semana alguien en la empresa decide sobre producto, precio, mensaje y canal. Cada uno decide con la imagen que tiene de quién es el cliente. El ingeniero construye para el perfil técnico que imagina, el vendedor habla con el comprador que encuentra, el marketing escribe para un tercero. Las decisiones salen desalineadas, y nadie ve la causa.

La respuesta habitual es la persona de cartel: nombre ficticio, foto de banco de imágenes, edad, estado civil. Se cuelga en la pared y nunca más se consulta. Lo que sirve es otra cosa: un modelo de cómo esa persona decide la compra, sacado de conversaciones reales.

CUATRO PREGUNTAS

  • 1. ¿Cómo decide esa persona?
  • 2. ¿Qué la hace decidir ahora?
  • 3. ¿Qué la frena?
  • 4. ¿Quién más participa en la decisión?

Lo que no responde a una de las cuatro queda fuera, incluidos el nombre y la foto.

En la venta a empresas, la cuarta pregunta es la decisiva. Quien usa no es quien paga, y quien paga no es quien veta. Un material de venta que le habla a uno e ignora a los otros dos explica por qué los negocios avanzan bien y mueren en la última reunión.

Y la materia prima es la conversación sobre lo que ya ocurrió. “Cuénteme cómo fue cuando decidió resolver esto” produce información. “¿Compraría una herramienta que hace esto?” produce cortesía.

En el programa completo

Los siete campos de una persona, la marca de origen de cada campo (verificado, inferido o supuesto), los cinco papeles del comité de compra y la antipersona: quién no es cliente, y cuánto cuesta insistir.

Venture Building · Capítulo 2 de 4

El cliente dice que pagaría. ¿Paga?

“¿Cuánto pagaría por esto?” es la pregunta más natural del mundo y la menos informativa. La persona responde con sinceridad un número que no tiene cómo saber. Quien se entusiasmó con la idea dice un valor alto para animar. Quien ya se ve comprando dice un valor bajo para preparar la negociación.

El error de precio es de los pocos que no se perciben mientras ocurren. Un precio demasiado bajo parece éxito: vende rápido, los clientes elogian y el margen se erosiona durante años. Un precio demasiado alto parece un problema de producto o de vendedor.

La salida es cambiar opinión por comportamiento. La evidencia sube en cuatro peldaños:

  • 1. Pregunta directa. No cuesta nada y no prueba nada.
  • 2. Cuestionario de sensibilidad. Devuelve una franja, no un punto.
  • 3. Elección entre paquetes. La persona renuncia a algo, y el peso del precio aparece.
  • 4. Dinero real. Preventa, piloto pagado o carta de intención con valor. Es el único que decide.

El piloto gratuito no entra en la lista. Prueba la disposición a experimentar, que es abundante y no se convierte en ingresos.

Y cambia la conversación con el inversor. “Creemos que el mercado paga X” y “probamos con dieciocho empresas del perfil, y once aceptaron X en preventa” son conversaciones diferentes.

En el programa completo

Cómo conducir la prueba sin quemar el mercado, el criterio de confirmación escrito antes de ejecutarla, qué hacer cuando el mercado paga menos de lo que cuesta atender y la lista de control de calidad de la prueba.

Venture Building · Capítulo 3 de 4

¿Cada venta nueva ayuda o perjudica la caja?

Una empresa puede crecer rápido, tener clientes satisfechos, verse bien en la facturación y perder dinero en cada venta. Mientras hay caja de una ronda, el efecto no aparece. Cuando la caja se acaba, aparece de una vez.

La cuenta se hace por cliente, de arriba abajo:

LA CUENTA POR CLIENTE

  • Ingresos. Lo que un cliente genera en el año.
  • − Costo directo. Lo que solo existe porque ese cliente existe.
  • − Costo de atender. Soporte, implantación, personas dedicadas a la cuenta.
  • = Contribución. Lo que el cliente deja para pagar la estructura de la empresa.

La línea más olvidada es el costo de atender, y es la que más distorsiona la cuenta cuando falta.

El costo de conseguir el cliente queda fuera de esta cuenta, porque se paga una sola vez. Entra en otra: en cuántos meses la contribución devuelve lo que costó la adquisición. Una empresa con buena relación entre el valor del cliente y el costo de conseguirlo, pero con una recuperación en veinticuatro meses, necesita financiar dos años de adquisición. Cuanto más rápido crece, mayor es el agujero. Es el caso en que la empresa quiebra creciendo.

La cuenta agregada esconde el resto. Es común descubrir que un segmento entero da pérdidas y es financiado por otro.

Cambia también la negociación. Quien puede desacelerar y sobrevivir negocia. Quien necesita la ronda para pagar la nómina del trimestre, no.

En el programa completo

Cómo definir la unidad, qué entra y qué queda fuera de cada línea, los tres métodos para calcular el valor del cliente y dónde se equivoca cada uno, y el análisis que muestra qué palanca (precio, retención, costo de atender o adquisición) mueve más el resultado.

Venture Building · Capítulo 4 de 4

¿La empresa vende, o solo vende el fundador?

Llega un momento en que la empresa constata algo incómodo: el crecimiento hasta ahí no tenía un mecanismo detrás. Se vendía porque el fundador vendía, porque un cliente recomendó a otro, porque surgió.

La prueba cabe en una pregunta. Si usted duplica la inversión en generación de demanda, ¿sale el doble de ingresos del otro lado? ¿Con qué retraso? Una empresa con máquina responde con un número. Una empresa sin máquina responde con esperanza.

TRES SEÑALES DE QUE HAY MÁQUINA

  • Relación conocida entre lo que entra y lo que sale. Cuántos contactos generan un cliente, y en cuánto tiempo.
  • Independencia de la persona. Si la salida del mejor vendedor reduce los ingresos a la mitad, lo que existe es dependencia.
  • Escala por adición. Un vendedor más produce un incremento previsible, después del tiempo de rampa.

El fundador es el mejor vendedor de la empresa: responde cualquier pregunta técnica, decide el descuento en el momento, y su presencia señala importancia. Nada de eso se transfiere directamente. “Contratar a alguien que venda como yo” es la formulación que garantiza la frustración.

Lo que se transfiere son tres cosas: el método, el conocimiento de las objeciones y de los argumentos que funcionan, y la autoridad para decidir. Y hay un orden. Contratar a un vendedor antes de escribir el método hace que el vendedor invente el suyo, y lo que invente se convierte en el método de la empresa.

La meta no es que el fundador salga de las ventas. Es que la empresa consiga vender sin él cuando lo necesite.

En el programa completo

Los cinco componentes de la máquina, cada uno con su indicador, la cuenta que transforma una meta de ingresos en un plan de contratación, la secuencia de la transición del fundador y el playbook de ventas, con la prueba que dice si funciona.

Programa completo

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Los programas completos están en portugués.